Experiencias de los huéspedes

Experiencias de los huéspedes refelctides el blog de uno de nuestros visitantes alojados en casa rural Cal Carreter Turismo Rural Garrotxa este puente de San Juan. Las vivencias y los buenos recuerdos entre nosotros hacen que nuestro compromiso y nuestro trabajo tenga gran recompensas, Gracias Sergio y Marta por su aportación.

extraído del Blog

«explican a Mieres que Josep Pla hablaba de esta zona de la Garrotxa utilizando la metáfora de la cazuela. Situada entre Banyoles y Olot, más bien parece el rellano de una escalera que baja de la montaña hacia el mar. ciertamente, la forma de los valles que la rodean se ensancha en medio haciendo un espacio más redondeado. Pero el eje se alarga desde las alturas de Santa Pau para ir a buscar el Pla de l'Estany. Al pie de la carretera se encuentra el pueblo de Mieres, haciendo intersección con los arroyos del sitio.

La iglesia está dedicada a San Pedro, y recuerda por la forma de la fachada la que se puede ver en Sant Boi de Llobregat a mayor escala. El edificio parroquial preside la colina a mano izquierda de Merdançà, y al otro lado se extiende la calle Mayor que sube bordeando el arroyo. La orografía volcánica nos remite a la etimología de la Garrotxa, que derivaría del germánico Kar- circulo, los pobres de Karg, coloco-chen, aldea… quizás Mieres, que hacen derivar del latín miliaria, derivaría de la palabra Minden, que significa menor o inferior, de acuerdo con la posición Jussana que ocupa dentro de la comarca.

Esto forma parte de mis tesis, dudo que sean muy compartidas por las autoridades académicas actuales. Incluso, para los alemanes que nos encontramos por el puente de San Juan en Mieres. Algunos viven, y otros estaban de paso, así como algunas inglesas y algún holandés haciendo cicloturismo por la comarca. Estos se añadían a la gente que huye de la ciudad y las zonas urbanas buscaban antes paz y tranquilidad, rodeados de los naturales de la comarca, más pendientes de celebrar San Juan haciendo mucha fiesta si es necesario. Ya se dice que los hombres buscamos las cosas que no solemos encontrar a nuestro alrededor.

Por eso tuvimos la suerte de encontrar Cal Carreter, just a l’entrada de Mieres, viniendo de Olot. La casa rural ya publicitaba una verbena sin petardos, y algunas familias con niños y parejas hicimos ningún. Por tres días fue nuestro oasis, y pese a que se iniciaba el calor del verano, por la noche se podía dormir de gusto. Y quien quiso, por San Juan se acercó a la hoguera que el pueblo hizo en la plaza de la cabeza de la calle Mayor. Espacio para cercar teníamos, fuera en bicicleta, a pie o en coche por las rutas que pasan por allá. Elegimos una para pasar todo el día, hacia la Dama de la Garrotxa, y hasta Santa María de Ventanas, y otro día por San Vicente de Sallent y el Turno. A pesar de la paz aparente, había bastante gente caminando, pedaleando o bañándose en las pozas. Incluso, fuerza animación en el santuario del Collell. por suerte, salíamos bien desayunados, y volvíamos a cenar de gusto para recuperarnos de la jornada. Esto lo debemos a la buena mano de Nuria en la cocina, y de la convivialidad de Jordi con sus huéspedes. Incluso mi mujer disfrutó con los platos vegetarianos que le presentaron. Sin tener ninguna carta, toda la comida es bueno y apetece.

como veis, en nuestro país siempre encontraremos rincones espléndidos, y gente que es capaz de ofrecer agua fresca a los camineros sedientos. Sea esta agua, sea ​​la paz y tranquilidad que a veces no encontramos. Aunque somos conscientes de que en todas partes pasan las mismas cosas del mundo, hay que aprovechar estos momentos, que son lo que realmente tendremos. Y con lo llenaremos la cazuela de nuestro corazón.»